OPINIÓN

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Si el “mal traguito” del que hablaba la alcaldesa de Cádiz en una rueda de prensa fuera el de un ciudadano de a pie habría que llamarlo de otra forma.
Tres denuncias, tres, va a recibir el equipo de Gobierno del Ayuntamiento de Cádiz por incumplir (presuntamente) el actual PGOU. El responsable más directo, Ignacio Romaní, no dice ni mú. Y la alcaldesa echa balones fuera y delega en los técnicos. Los técnicos también se equivocan y en última instancia la responsabilidad es de los políticos por no corregir a los técnicos.
La pelota está ahora en los tribunales y quienes van a sufrir las consecuencias van a ser los promotores que han invertido su capital y su tiempo, haciendo caso a políticos de pacotilla que no tienen ni puñetera idea de lo que se traen entre manos.
Un “mal traguito”, sí, aunque para algunos ciudadanos, cuando les toca de cerca la incompetencia, el trago es amargo y a veces con consecuencias desastrosas. ¿Quién va a reponer las mentiras que cuenta la televisión municipal? ¿Cuántas batallitas nos va a contar la alcaldesa antes de que se presente definitivamente el nuevo PGOU?
Los gaditanos lo que quieren es trabajo y vivienda, no mentiras.