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30/7/2005

Urbanismo prohíbe usar el salón y un dormitorio en Torre, 20

Inicio > — josegalindo @ 7:56 am :: 583

En Urbanismo nada sabían de la situación del número 20 de la calle Torre. Se enteraron del mal estado de esta casa, según indica el Ayuntamiento, debido a la denuncia hecha pública por los vecinos sobre su próximo desahucio.

Entre otras cosas, la hija de la inquilina aseguraba que uno de los dormitorios no se podía usar debido a su mal estado, por lo que su madre, Ángela, de 71 años, estaba durmiendo en el sofá.

Ahora, tampoco podrá usar el sofá. Urbanismo decidió iniciar un actuación de oficio. Ayer por la mañana, tras girar visita a la finca, situada en el segundo piso, izquierda, del inmueble, los técnicos municipales han determinado que ni el salón ni el dormitorio se pueden usar, debido al mal estado de los forjados del techo.

Además, se ha realizado un requerimiento con carácter urgente a la propiedad para que haga obras que garanticen la seguridad de la finca. Urbanismo añade que jamás había recibido denuncia alguna sobre el estado de esta casa.

Manuela, la hija de Ángela Carrasco, explica el motivo: hace tiempo que le comunicaron a la Administración y Servicios de la Propiedad Urbana (conocida como la Cámara de la Propiedad) que la casa estaba en muy mal estado. Mandaron a unos albañiles, y la administración dijo que no habría problemas para arreglar la casa, pero que le repercutirían el coste en la renta.

La delicada situación económica de esta familia, compuesta por Ángela, que cobra una pensión no contributiva, y un hijo desempleado, les hizo rechazar la idea: sabían que en octubre les finalizaría la prorroga que habían conseguido (gracias a que una letrada detectó un error en la notificación de desalojo) del contrato de cinco años inicial. “No íbamos a pagar la obra si en octubre la echaban", razona Manuela.

Pero sí que llegaron a un acuerdo con el administrador; si conseguían un piso (aún esperan encontrarlo a través de la Agencia de Fomento del Alquiler), el tiempo que transcurriera desde el momento en que anunciaran la fecha de salida hasta la mudanza no pagarían rentas. De esta forma, tendrían fondos para acometer el cambio.

El trato les pareció muy bueno, y es el motivo de que no denunciaran el mal estado de la casa ante el Ayuntamiento, explica la hija de la inquilina. Pero no han encontrado otro piso hasta ahora, y el alquiler está al vencerles.

Con respecto a la identidad del propietario, ayer Ángela se llevó una auténtica sorpresa; según dice su hija, los técnicos municipales le comentaron que era Constantino Álvarez, a quien siempre han tenido como administrador de la finca.

La familia de Ángela se fue del número 33 de los Callejones de Cardoso cuando lo compró Enrique Arroyo y tras llegar a un acuerdo con él. El piso estaba en muy mal estado, había habido un derrumbe y la familia quería abandonar la finca, mientras que la intención del promotor era dejarla libre. Cambiaron de piso, al de la calle Torre, y también firmaron un nuevo contrato, renunciando para ello al anterior, que era antiguo y de carácter indefinido. Según dicen, Arroyo le prometió que se lo renovarían cada cinco años a pesar de no ser el dueño de la finca, y ella lo creyó. Cuando pasaron los primeros cinco años, llegó el primer intento de desalojo. Esta misma semana han recibido una nueva notificación.

Publicado por Ángeles M. Peiteado (Diario de Cádiz)




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