“Me encuentro un poco cansado de hacer siempre lo mismo”
Lleva 22 años en el Ayuntamiento: los primeros doce, en la oposición y los diez siguientes, en el equipo de Gobierno. Siempre fue uno de los seguros, pero por primera vez deja entrever que no va a repetir en las municipales de 2007. José Blas Fernández asume su papel de ‘poli’ malo en este equipo y sabe los enemigos que tiene, pero lamenta que su responsabilidad le haya granjeado esas enemistades.

José Blas Fernández atendió a Diario de Cádiz en su despacho poco tiempo después de haber regresado de Madrid de una sesión en el Senado. Concejal desde los tiempos de Alianza Popular (AP), ha pasado por multitud de funciones, tales como diputado provincial; ahora es senador y presidente de los graduados sociales de Cádiz y de toda España.
—Usted es el concejal con más historia de la Corporación, con 22 años repartidos entre la oposición y el equipo de gobierno. ¿Se queda José Blas Fernández o tiene pensado dejarlo cuando acabe este mandato?
—Siempre he dicho que yo me someto a la disciplina del partido y ahí donde me han puesto siempre he dado el callo. Otra cosa es que los puestos que tengas te gusten más o menos o que te canses de hacer siempre lo mismo. A mí la responsabilidad de Hacienda me ha granjeado muchos enemigos porque soy el que sube los impuestos, o el que en ejecutiva toca a alguien. A veces me tengo que pelear con los que no son míos y con los míos. Esto me ha hecho estar en un papel de continuo enfrentamiento. El Parlamento me gusta porque allí no hay el constante enfrentamiento que se da en los ayuntamientos. No obstante, si no estoy aquí, estaré en otro sitio porque me considero útil.
—¿Está dejando entrever que está un poco cansado del cargo de teniente de alcalde de Hacienda?
—Hombre, todo cansa. Esta es una delegación que implica una presencia física permanente ya que tengo que firmar y ver multitud de documentos todos los días. Aquí parece que hay un avisador de obras que rápidamente alerta de que ya he llegado y ya tengo la cola en la puerta. Te cansan muchas cosas, pero somos un equipo. Creo que siempre tendré el sinsabor de ser un poco incomprendido. La alcaldesa cuenta conmigo y tiene mucha confianza en mí. Ella me deja actuar y trabajar y en su día me pidió llevar esta responsabilidad y la he hecho con toda la dedicación del mundo. Lo que pasa es que esto no lo quiere mucha gente.
—Usted hasta ahora nunca se le había visto flaquear. ¿Es la primera vez que tiene dudas acerca de su continuidad?
—Las dudas surgen porque las cosas cansan. Con mis compañeros me llevo muy bien, pero también es verdad que necesito tiempo para mi trabajo, porque yo no estoy liberado. Estoy cansado pero porque me desgasta la vida física diaria de estar en un cargo, la rutina. Lo que no quiero es que como no hay otro, que lo haga yo. ¿Por qué no va a estar otro aquí?
—¿Qué se siente al contar a los enemigos a montones? ¿Es usted el ‘poli’ malo en este gobierno municipal?
—Desgraciadamente me ha tocado ese papel. Ahora bien, creo mucho en la Justicia y en las cosas que tienen la verdad por delante y soy vehemente e impetuoso en la defensa de mis intereses porque pongo mucha pasión. Sin embargo, cuando la gente me conoce se lleva otra impresión de mí. Quizás soy un gran desconocido porque me toca el papel de hombre serio y recto.
—Hay quien dice que usted es de los pocos que pueden toserle a Teófila Martínez.
—La alcaldesa me conoce desde hace mucho tiempo ya que somos prácticamente de la misma hornada. Eso hace que ella crea en mí y yo en ella y prácticamente con la mirada nos entendemos.
—En el caso del Campo de las Balas está en el punto de mira. ¿Teme que esto pueda traerle problemas judiciales?
—No. Creo que esto está derivando hacia mí por intereses partidistas. El Supremo ha dicho que no hay atisbo de responsabilidad por mi parte. Estoy seguro de que este caso se va a archivar. Lo que sí que tengo claro es que el secretario municipal no se merece estar ahí en algo que no es suyo. El tiempo dará o quitará razones, pero el tema del campo de las Balas, con todos mis respetos, se está convirtiendo en una gran injusticia.
—Su relación con la concejala socialista Teresa Agudo parece que es irreconciliable. ¿Por qué se ha llegado a esta situación?
—Todo esto viene de un tema puramente profesional. Ella no me va a perdonar en la vida que dijera que cuando era viceconsejera, su despacho defendió una causa del peaje para Diputación y la perdió. Entonces comenté que la única que había ganado con esa sentencia era ella gracias a una minuta millonaria. Esa mujer no sabe discernir entre el papel personal y el político.
—En diez años al frente de Hacienda, ¿se ha llevado alguna vez las manos a la cabeza por el estado de las arcas municipales?
—Cuando llegamos al equipo de gobierno, creíamos que estábamos en mejor situación, pero cogimos una piedra rota, y más cuando aparecieron 600 millones de pesetas de deuda a la Seguridad Social que ni siquiera estaban informatizados. Una de las cosas de las que más me arrepiento es haber destinado los 8.000 millones que se consiguieron por la venta de los Smaes en pagar al Banco de Crédito Local para quitarnos una deuda, ya que fuimos casi el único ayuntamiento que lo hicimos. Pero al final salimos adelante a base de mucho trabajo.
—Ya que parece que aboga por un cambio en su responsabilidad, ¿cuál es la Delegación que más le hubiera gustado?
—Urbanismo no me gusta demasiado, pero quizás Fomento no me hubiera disgustado haberla cogido. Ahora bien, Ignacio Romaní está haciendo un gran trabajo.
Publicado por Melchor Mateo (Diario de Cádiz)